Gabriel Amatller inicia la elaboración de chocolate
En pleno corazón de Barcelona, a cobijo de las torres de Santa María del Mar, Gabriel Amatller abre un comercio para empezar su actividad comercial en la ciudad condal. Los barrios del Borne y la Ribera empiezan a disfrutar de las primeras onzas de chocolate. En su pequeño obrador, y gracias a la incorporación de un molino, empieza a ampliar los puntos de venta hasta llegar a diferentes sitios de Cataluña. Antoni y Domingo Amatller, hijos de Gabriel Amatller, se incorporan al negocio y amplían su actividad de importación y comercialización de frutos coloniales, asegurando así el suministro de cacao, café, azúcar y vainilla para fabricación de su chocolate.